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domingo, 7 de noviembre de 2010

El presidente de la Sociedad Española de Ginecología recomiendan arándanos rojos para la cistitis como un complemento a los antibióticos

El presidente de la Sociedad Española de Ginecología Fitoterápica (SEGIF), el doctor Javier Haya, ha defendido el uso del arándano rojo americano como complemento a la terapia con antibióticos para el tratamiento de la cistitis, dentro del XIV Curso de Formación del Grupo de Estudio de la Mujer de Madrid (GEMMA).

Asimismo, ha recomendado consumir este fruto como complemento a la terapia con antibióticos para la salud del tracto urinario aludiendo a diversos estudios que demuestran su utilidad en la prevención de las infecciones urinarias y su eficacia frente a cepas resistentes de bacterias.

Al parecer este fruto contiene unas sustancias denominadas proantocianidinas (PAC's), cuya acción esencial se concreta en la creación de una fina capa sobre las paredes de los tejidos, lo que impide a ciertas bacterias adherirse a ellos. "Si las bacterias no pueden adherirse al tejido celular la infección no se produce", explica Haya.

"Este efecto antiadhesión está demostrado no sólo para gérmenes que afectan al tracto urinario, sino también para otros patógenos de las paredes del estómago y al esmalte dental, previniendo así la producción de ciertas úlceras gástricas y las caries dentales", añade.

Las infecciones urinarias son motivo de consulta muy frecuente en Atención Primaria, siendo la infección más común tras la respiratoria. Por este motivo, este experto recomienda su prevención a través del consumo de 36 gramos de proantocianidinas de arándanos rojos durante 30 días, una vez cada trimestre.

domingo, 3 de octubre de 2010

Los especialista aseguran que el estrés femenino repercute en lo ginecológico

Los especialistas aseguran que es muy frecuente que las mujeres “canalicen” sus situaciones estresantes por su lado más sensible.

Y destacan que “aún cuando el ginecólogo es el médico de cabecera de la mujer, en las consultas no siempre se habla de todo”

“Cuando una mujer está estresada, es muy probable que canalice esa situación por el lado de la ginecológico por una sencilla razón: ‘es lo nuestro’.

Lo que ocurre es que a diferencia de cuando el eje de la problemática es otro factor que probablemente pueda solucionarse con tratamiento, cuando hablamos del estrés, en líneas generales podríamos decir que si eso no se soluciona definitivamente, será muy difícil evitar la recurrencia de las molestias o las complicaciones entre las que se destacan las infecciones del área vaginal”, expuso la doctora Susana Pilnik, médica ginecóloga especialista en endocrinología ginecológica y miembro de la Sociedad Argentina de Endocrinología Ginecológica y de la Reproducción (SAEGRE).

Las infecciones del área vaginal se producen -como las de alguna otra parte del cuerpo- cuando la mucosa, que está recubierta por bacterias y hongos (microorganismos no patógenos, es decir que no producen daño) es invadida por otros microorganismos que sí pueden provocar enfermedad.

Esto ocurre, generalmente, cuando se altera el pH habitual, aquel que debería proteger esa zona del organismo, por alguna razón como por ejemplo el estrés o la falta de higiene debido a la multiplicidad de actividades.

En el caso del área genital el pH, que actúa como defensa frente a agresiones o infecciones externas, es ácido o inferior al que hay en otras partes del cuerpo (se encuentra en el rango que va de los 3,8 a los 4,2), a fin de impedir el crecimiento de bacterias.

“Sin embargo, más allá de la protección que nos brinda el propio cuerpo, esto puede ocurrir más que nada como consecuencia de la vida que hoy tiene la mujer, que sin duda dista mucho de la que tuvieron las abuelas.

Hoy se vive de aquí para allá todo el día, sentadas mucho tiempo en la computadora, teniendo que hacer mil cosas en un día o a la vez, y en medio de un estrés terrible que sin dudas afecta.

Entonces puede ocurrir que la limpieza del área vaginal no sea la adecuada, sobre todo si tenemos en cuenta que pese a ser los ginecólogos los médicos de cabecera de la mujer, a veces en las consultas no se dice todo lo que debería decirse, o no se habla todo lo que había que hablar y explicar”, sostuvo la doctora Pilnik.

“Al contrario, la consulta se genera recién después que haya aparecido la infección como consecuencia por ejemplo de la disminución de las defensas producto del estrés.

¿Pero qué pasa? Una vez llegado a ese punto, muchas no entienden que por más que no se trate de complicaciones serias, aunque si muy molestas, hasta que no se elimine el factor que las está produciendo, no tendremos posibilidad de erradicar el problema”, añadió la especialista.

No obstante, aclaró que “el tratamiento es muy importante, sin mencionar que es fácil de hacer porque se basa simplemente en una mejor higiene, para lo cual en la actualidad hay herramientas sumamente efectivas como los jabones líquidos”.

“Es importante higienizarse no sólo al bañarse sino también varias veces más al día, especialmente si la mujer se encuentra menstruando, si pasó mucho tiempo sentada, si tiene puesta ropa muy ajustada o si tuvo una relación sexual”, detalló Pilnik.

Ante la consulta puntual de PRO-SALUD News, la doctora enumeró: “Entre los síntomas de alerta que deben impulsar la consulta con el ginecólogo se encuentran la picazón, el ardor, la sensación de irritación, o la presencia de olores”.

Para concluir, la especialista remarcó que “hay que consultar y no tener vergüenza. A lo largo de la vida reproductiva no existe una mujer que no haya tenido una infección en la zona vaginal.

Esto no quiere decir que influya la herencia familiar, sino más bien se relaciona con factores externos (ya mencionados) e internos o propios de cada una como por ejemplo la presencia de diabetes o patologías endocrinológicas”.

Aseguran que es muy frecuente que las mujeres “canalicen” sus situaciones estresantes por su lado más sensible.

Y destacan que “aún cuando el ginecólogo es el médico de cabecera de la mujer, en las consultas no siempre se habla de todo”

“Cuando una mujer está estresada, es muy probable que canalice esa situación por el lado de la ginecológico por una sencilla razón: ‘es lo nuestro’.

Lo que ocurre es que a diferencia de cuando el eje de la problemática es otro factor que probablemente pueda solucionarse con tratamiento, cuando hablamos del estrés, en líneas generales podríamos decir que si eso no se soluciona definitivamente, será muy difícil evitar la recurrencia de las molestias o las complicaciones entre las que se destacan las infecciones del área vaginal”, expuso la doctora Susana Pilnik, médica ginecóloga especialista en endocrinología ginecológica y miembro de la Sociedad Argentina de Endocrinología Ginecológica y de la Reproducción (SAEGRE).

Las infecciones del área vaginal se producen -como las de alguna otra parte del cuerpo- cuando la mucosa, que está recubierta por bacterias y hongos (microorganismos no patógenos, es decir que no producen daño) es invadida por otros microorganismos que sí pueden provocar enfermedad.

Esto ocurre, generalmente, cuando se altera el pH habitual, aquel que debería proteger esa zona del organismo, por alguna razón como por ejemplo el estrés o la falta de higiene debido a la multiplicidad de actividades.

En el caso del área genital el pH, que actúa como defensa frente a agresiones o infecciones externas, es ácido o inferior al que hay en otras partes del cuerpo (se encuentra en el rango que va de los 3,8 a los 4,2), a fin de impedir el crecimiento de bacterias.

“Sin embargo, más allá de la protección que nos brinda el propio cuerpo, esto puede ocurrir más que nada como consecuencia de la vida que hoy tiene la mujer, que sin duda dista mucho de la que tuvieron las abuelas.

Hoy se vive de aquí para allá todo el día, sentadas mucho tiempo en la computadora, teniendo que hacer mil cosas en un día o a la vez, y en medio de un estrés terrible que sin dudas afecta.

Entonces puede ocurrir que la limpieza del área vaginal no sea la adecuada, sobre todo si tenemos en cuenta que pese a ser los ginecólogos los médicos de cabecera de la mujer, a veces en las consultas no se dice todo lo que debería decirse, o no se habla todo lo que había que hablar y explicar”, sostuvo la doctora Pilnik.

“Al contrario, la consulta se genera recién después que haya aparecido la infección como consecuencia por ejemplo de la disminución de las defensas producto del estrés.

¿Pero qué pasa? Una vez llegado a ese punto, muchas no entienden que por más que no se trate de complicaciones serias, aunque si muy molestas, hasta que no se elimine el factor que las está produciendo, no tendremos posibilidad de erradicar el problema”, añadió la especialista.

No obstante, aclaró que “el tratamiento es muy importante, sin mencionar que es fácil de hacer porque se basa simplemente en una mejor higiene, para lo cual en la actualidad hay herramientas sumamente efectivas como los jabones líquidos”.

“Es importante higienizarse no sólo al bañarse sino también varias veces más al día, especialmente si la mujer se encuentra menstruando, si pasó mucho tiempo sentada, si tiene puesta ropa muy ajustada o si tuvo una relación sexual”, detalló Pilnik.

Ante la consulta puntual de PRO-SALUD News, la doctora enumeró: “Entre los síntomas de alerta que deben impulsar la consulta con el ginecólogo se encuentran la picazón, el ardor, la sensación de irritación, o la presencia de olores”.

Para concluir, la especialista remarcó que “hay que consultar y no tener vergüenza. A lo largo de la vida reproductiva no existe una mujer que no haya tenido una infección en la zona vaginal.

Esto no quiere decir que influya la herencia familiar, sino más bien se relaciona con factores externos (ya mencionados) e internos o propios de cada una como por ejemplo la presencia de diabetes o patologías endocrinológicas”. Fuente: Saludable

martes, 8 de diciembre de 2009

La cirugía labioplastia o vaginoplastia es una de las cirugías que alcanzado más popularidad con todo y sus riegos

Salud Femenina
Ginecología


Puede aumentar los problemas
sexuales si se dañaran los
nervios de la zona vaginal.

asegura que no tiene
demasiados riesgos:
“Ésta es una operación
que realizamos desde los años 70.

La labioplastia o vaginoplastia es una operación que va ganando más y más popularidad, pero lo cierto es que no todo el mundo está bien informado de sus riesgos.

Se trata de una operación que tiene sus riesgos, como han decidido publicar en un informe un grupo de investigadores de la Escuela Universitaria de Londres (UCL).

Esta cirugía tiene el objetivo principal de mejorar la apariencia del órgano sexual femenino, y por lo general, lo que más se suele hacer es reducir el tejido de los labios vaginales. Intervención que tiene un coste superior a los 3000 euros, unos 4,500 dólares.

La insatisfacción ante el aspecto de su vagina, baja la autoestima y dificultades a la hora de mantener relaciones sexuales, son algunos de los principales motivos que llevan a las mujeres a someterse a esta operación.

Pero se trata de una operación que, como todas, tiene sus riesgos. Para empezar, puede aumentar los problemas sexuales si se dañaran los nervios de la zona vaginal, lo que afectaría a la satisfacción sexual.

Por otra parte, después, podría haber complicaciones en el parto. De todas formas, esto no tiene por qué suceder en todos los casos, sino que son complicaciones. Pero hay que valorarlas antes de someterse a la operación.

De todas formas, un grupo importante de cirujanos asegura que no tiene demasiados riesgos: “Ésta es una operación que realizamos desde los años 70. Cualquier intervención mal efectuada acarrea riesgos, pero si se hace adecuadamente no tiene por qué”.