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miércoles, 13 de julio de 2011

Mujeres ¿Quieren evitar el aumento de peso? entonces debe de dormir un poco más según un estudio

¿Quiere evitar el aumento de peso? Quizá dormir un poco más podría ayudarlo. Las personas que descansan muy poco comen más y no queman calorías adicionales, según un estudio realizado en los Estados Unidos.

La publicación de American Journal of Clinical Nutrition suma evidencia que respalda la relación entre la falta de sueño y el incremento de peso.

Aproximadamente entre 50 y 70 millones de residentes norteamericanos -incluida una cantidad importante de trabajadores con horarios rotativos- padecen privación crónica de descanso y trastornos del sueño, de acuerdo a los Institutos Nacionales de Salud.

“Si usted está intentando controlar su peso, sería útil no privarse de dormir”, dijo Marie-Pierre St-Onge, del Centro de Investigación de la Obesidad de Nueva York, en el Hospital St. Luke, que dirigió el estudio.

Aunque la investigación más reciente, al igual que otras que se realizaron antes, no prueba que la falta de sueño haga que las personas engorden, muestra que dormir bien debería ser una prioridad, señalaron expertos. St-Onge y sus colegas reclutaron a 30 hombres y mujeres de 30 a 50 años, todos con peso normal.

Los participantes vivieron y durmieron en un centro de investigación durante dos períodos distintos de cinco noches cada uno. Durante uno de los lapsos estudiados, se les permitió dormir nueve horas por noche.

En el otro período, sólo pudieron dormir cuatro horas. En ambos casos, recibieron una dieta estricta los primeros cuatro días de estadía y se les permitió comer lo que quisieran el quinto y último día de cada lapso.

Pruebas mostraron que más allá de qué esquema de sueño siguieran, las personas quemaban una cantidad similar de calorías, cerca de unas 2.600 por día.

Pero cuando se les quitaban horas de sueño, se alimentaban con unas 300 calorías más en promedio al final de cada día de estudio, comparado con cuando descansaban normalmente.

Los participantes que dormían bien consumían en promedio 2.500 calorías diarias, comparado con 2.800 cuando eran obligados a dormir menos.

Si eso se mantuviera en la vida diaria de una persona, colocaría a quienes no duermen bien en mayor riesgo de desarrollar obesidad, señalaron los autores. Los participantes también dijeron que se sentían más lentos y menos enérgicos después a unos pocos días de cumplir con el esquema de reducido de sueño.

Hay algunas explicaciones posibles detrás de esta relación entre el sueño y la alimentación, teniendo en cuenta que estudios previos ya demostraron que las personas que duermen poco queman menos calorías.

Una es que el sueño “parece jugar un papel clave en cómo el cuerpo maneja las hormonas que controlar cuánto hambre tenemos, cuándo tenemos hambre y qué tipos de alimentos deseamos”, dijo

Michael Grandner, que estudia el sueño y sus trastornos en la University of Pennsylvania en Filadelfia. Otra explicación es que cuando las personas están cansadas tendrían más problemas para tomar decisiones alimenticias saludables.

“Es posible que cuando uno duerme poco sea más susceptible a cumplir los deseos” en lo que respecta a la comida, dijo St-Onge a Reuters Health.

Grandner añadió que es posible que la relación se dé en ambos sentidos y que comer mucha cantidad de ciertos tipos de alimentos pueda perjudicar el esquema de sueño de una persona, o que alguien con un trabajo estresante duerma muy poco y coma demasiado como resultado.

Descansar mal también se ha relacionado con otros problemas de salud, como la enfermedad cardíaca y la diabetes, que tienen sus propias asociaciones con el peso, lo que complica aun más el panorama, agregó.

Los resultados muestran que “el sueño debería ser una prioridad”, señaló el experto. Fuente: Reuters

lunes, 8 de noviembre de 2010

No todas las calorías engordan igual las de de hidratos aumentan más de peso que las de grasas según dos estudios

Dos estudios realizados en el departamento de Ciencias de la Alimentación, Fisiología y Toxicología de la Universidad de Navarra han demostrado que no todas las calorías engordan igual.

Así lo ponen de manifiesto sendos artículos publicados en Molecular Genetics and Metabolism y Journal of Nutrigenetics and Nutrigenomics, dos publicaciones relevantes en el campo de la nutrición.

En ellos se describen los resultados de estas investigaciones, que comparan el aumento de peso provocado por dos dietas isocalóricas (con las mismas calorías), una de ellas rica en grasas y, la otra, rica en hidratos de carbono, ambas realizadas en roedores.

Según los resultados publicados, el aumento de peso no depende sólo de cuántas calorías se ingieran, sino, también, del tipo que sean.

"Esta diferencia", explica uno de los autores del estudio, el catedrático de Nutrición Alfredo Martínez, "se debe a cambios epigenéticos en nuestras células".

"Es decir, a cambios provocados por la dieta en la lectura de nuestros genes a través de un proceso que llamamos metilación", apunta.

Este proceso altera los genes de una manera determinada, de modo que, aunque no se pueda cambiar la genética heredada, sí se puede cambiar la actividad de los genes a través de la dieta. "Aquí se encuentra la gran revolución de la Epigenética", señala Martínez.

En este sentido, el especialista indica que distintas dietas generan distintas metilaciones en los genes y, por tanto, la lectura del código genético también se modifica.

"Hasta ahora sospechábamos que nuestra dieta y la de nuestros padres, abuelos, etc., afectaba a nuestra genética, pero no entendíamos cómo se producía esta alteración: a través de los grupos metilo", expone el especialista.

En concreto, sus estudios han hallado que los macronutrientes de una dieta rica en grasas y de otra rica en hidratos de carbono afectan de forma diferente a un gen mitocondrial -el NDUFB6-, relacionado con la eficiencia energética e implicado en cambios en la metilación que explicarían por qué no todas las calorías cuentan igual.

Asimismo, según el profesor Alfredo Martínez, las investigaciones parecen indicar que los hidratos de carbono, en contra de lo que se suponía, engordan más que las grasas a igualdad de valor calórico.

"Dicho de otra manera, ahora sabemos que no es igual ingerir 2.000 Kcal. con preponderancia de hidratos de carbono que hacerlo con una dieta más grasa", subraya. Fuente: EP

sábado, 12 de septiembre de 2009

Estudio indica que mantener el peso adecuado disminuye el riego de contraer cáncer en la próstata

SALUD
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Los hombres que engordan bastante después de los 20 años tienen más riesgo de desarrollar cáncer de próstata que los que mantienen un peso cercano al de la juventud, aunque un nuevo estudio indica que los efectos varían, también, según la etnia.

Los autores hallaron que entre casi 84 mil adultos estadounidenses de mediana edad y mayores, a los que se controló durante una década, los blancos y los afroamericanos que habían aumentado de peso desde los 21 tenían más riesgo de desarrollar cáncer de próstata.

A diferencia de los hombres blancos que engordaron menos de 4,5 kilos, los que aumentaron más tenían el doble de riesgo de que se les diagnosticara cáncer prostático avanzado o agresivo.

Entre los hombres negros, los riesgos comenzaron a crecer a partir de los 11 kilos de más, aunque esa relación se observe sólo con los tumores de próstata en estadios tempranos y menos agresivos, pero no con el cáncer avanzado.

En cambio, en los hombres con ascendencia japonesa, el cáncer de próstata disminuyó con el aumento del peso corporal. Esas diferencias tendrían algo que ver con las discrepancias étnicas en la forma en la que las personas tienden a engordar a medida que envejecen, escribió en Cancer Epidemiology, Biomarkers and Prevention el equipo de la doctora Brenda Y. Hernandez, de la University of Hawaii, en Honolulu.

Independientemente de eso, dijeron los científicos, los resultados no modifican la recomendación general de que las personas mantengan un peso normal durante toda su vida.

"Esos resultados no garantizan un cambio en los mensajes de salud pública sobre la obesidad", dijo por escrito la doctora Elizabeth A. Platz, otra autora del estudio y profesora asociada de epidemiología de la Johns Hopkins University, en Baltimore.

"A los hombres con peso normal en todos los grupos étnicos se les debería pedir que no engorden y a los hombres con sobrepeso y obesidad se les debería pedir que adelgacen para tener buena salud general", indicó Platz.

El estudio incluyó a 83.879 hombres, de entre 45 y 75 años, que vivían en California o Hawái.

En 10 años se les diagnosticó cáncer de próstata a 5.554. Hubo sólo evidencia débil de que los hombres que más pesaban al inicio del estudio tenían más riesgo de desarrollar la enfermedad que los participantes más delgados. El aumento de peso desde la juventud, por otro lado, probó la existencia de una relación sólida, por lo menos en hombres blancos y negros.

Los resultados, según los autores, serían los primeros en hallar diferencias étnicas en la relación entre el tamaño del cuerpo y el cáncer de próstata. Es posible, argumentó el equipo, que las diferencias en la distribución de la grasa corporal expliquen los resultados.

Los hombres blancos, por ejemplo, tenían más grasa visceral (alrededor de los órganos abdominales) que los afroamericanos, aún después de tener en cuenta la grasa corporal total.

En teoría, la grasa corporal excesiva eleva el riesgo prostático al alterar los niveles de varias hormonas, incluidas la testosterona y la insulina, o por otros efectos metabólicos.

La grasa visceral, a diferencia de la grasa en otras partes del cuerpo, tiende a provocar esos cambios fisiológicos. Los autores concluyeron que es necesario conocer cómo y por qué el aumento de peso tendría distintos efectos en los hombres de diversas etnias. Fuente: Reuters