martes, 22 de febrero de 2011

El departamento contra la Violencia de la Mujer de la ONU asegura el aumento de la violencia contra la mujer en Latinoamérica

México y Centroamérica son los países más afectados. Tres de cada cuatro asesinatos quedan impunes.

La amplitud del fenómeno convirtió este tipo de criminalidad en una auténtica pandemia.

Así lo indicó la encargada de la ONU, sobre la Violencia contra la Mujer, Rashida Manjoo, que advirtió que el aumento alarmante de asesinatos de mujeres y niñas en El Salvador, Guatemala y Honduras se asienta en una cultura del odio contra las mujeres y en el fracaso de los sistemas judiciales.

La representante de las Naciones Unidas se cuestionó: "¿Por qué los hombres emplean la violencia contra las mujeres? Porque pueden", consideró, durante las jornadas durante las jornadas "Iberoamérica frente al feminicidio: El fin de la impunidad" que ser realizaron en Madrid, organizadas por la Universidad Carlos III (Madrid) y Casamérica.

Manjoo aseguró que "no hay país en el mundo que pueda presumir de haber erradicado la violencia doméstica".

Manjoo advirtió que el feminicidio es una de las formas más violentas de criminalidad, un crimen extremo, porque atenta contra la mujer por el simple hecho de ser mujer.

Por su parte, Amparo Alcoceba, profesora de Derecho Internacional Público de la Universidad Carlos III, sostuvo que el feminicidio significa cosas diferentes, dependiendo de los códigos nacionales.

"Guatemala es, a pesar de las cifras, el país con una legislación más amplia de América Latina, mientras que Costa Rica tiene una regulación muy restrictiva", constató la profesora peruana. "El gran tema pendiente es que el sistema judicial de cada país funcione".

El delegado del gobierno español para la violencia de género, Miguel Llorente, consideró que "sorprende que la respuesta no sea igual de importante que en otros casos de violencia, como por ejemplo el terrorismo".

Según informa el diaro español ElPaís, en El Salvador, la violencia contra las mujeres aumentó un 197% en la última década, un porcentaje que convierte al país centroamericano en la nación con la tasa de feminicidios más alta del mundo.

En tanto, Guatemala ocupa el tercer lugar a nivel latinoamericano en muerte de mujeres, pese a ser un país pionero en la legislación contra este tipo de crímenes, teniendo un incremento de 400% en los últimos años tras la aprobación en 2008 de la Ley contra el Femicidio.

El caso de Honduras no es diferente: entre 2003 y 2010 murieron 1.464 mujeres, de las cuales, el 44% eran mujeres jóvenes, entre 15 y 29 años.

El tema central de las jornadas fue la sentencia de Campo Algodonero, que marca un antes y un después en América Latina. El 10 de diciembre de 2009, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, máximo órgano de justicia en América Latina y cuyos fallos son inapelables, declaró al Estado mexicano culpable de violentar el derecho a la vida, la integridad y la libertad personal, entre otros delitos, por el caso de tres jóvenes asesinadas en Ciudad Juárez en 2001.

La sentencia fue que México debía investigar con perspectiva de género a los culpables, y a las autoridades que permitieron la impunidad se les exigió una disculpa pública ante las familias de las víctimas y la ciudadanía.

Además se ordenó una reparación económica a las víctimas, modificaciones legales y la creación de una base de datos de desaparecidas. El fallo se consideró histórico porque era la primera vez que se condenaba a un Estado como responsable de feminicidio

No obstante, Ciudad Juárez sigue siendo un lugar donde las mujeres enfrentan el miedo. El abogado español, Emilio Ginés, indicó que desde 2010 ha habido 309 nuevos casos de desapariciones y muertes de mujeres en esa localidad. Fuente: Redacción Int.

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