viernes, 25 de febrero de 2011

El FMI sugiere desvalorizar el dólar para acabar con la crisis mundial

El FMI anunció una controvertida propuesta para impulsar la economía mundial: ayudar a los Estados Unidos, a reducir sus déficits con los otros países permitiendo la desvalorización de la divisa.


Esta sugerencia figura en una nota dirigida a los ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales de los países ricos y emergentes del G-20, que se reunieron en París viernes y sábado pasados.

Según los cálculos de los economistas del Fondo, la tasa de cambio del dólar estaba sobrevaluada y la del euro y el yen eran "globalmente coherentes" con los fundamentos económicos, y varias monedas de países emergentes asiáticos estaban "subvaluadas", principalmente la de China.

En consecuencia, estimó el Fondo, el G-20 debería permitir una caída del dólar."Una nueva depreciación efectiva de la tasa de cambio del dólar contribuiría a una caída duradera del déficit de las cuentas corrientes de Estados Unidos a un nivel más conforme con los fundamentos de mediano plazo, aportando sustento a un crecimiento más equilibrado", afirmó el Fondo.

En su nota anterior al G-20, antes de la reunión en Gyeongju (Corea del Sur) en octubre, el FMI no había ido tan lejos.

Tenía la misma evaluación de las tasas de cambio y consideraba que para los "países emergentes de crecimiento rápido" había "argumentos en favor de una apreciación" de sus respectivas divisas.

El nivel adecuado del dólar es un tema controvertido entre los economistas, dirigentes de bancos centrales y gobiernos.

En los Estados Unidos, la opinión más extendida es que el billete verde debería bajar más pronunciadamente para ayudar a reducir el déficit comercial.

En otras latitudes, los economistas denuncian los efectos perversos de cada descenso de la principal moneda de reserva mundial: alza de los precios de las materias primas, tensiones comerciales, incertidumbre en las empresas, o incluso especulación sobre las divisas de los países emergentes.

El Tesoro estadounidense mantiene desde hace 15 años la misma posición, reiterando que "a Estados Unidos le interesa tener un dólar fuerte" y la Reserva Federal (Fed) declara defender su moneda favoreciendo el crecimiento de la primera economía mundial.

Pero varios países del G-20 acusan abiertamente a Washington de tener una política de dólar débil, destinada a favorecer sus exportaciones.

En el espacio de cuatro meses, desde fines de junio a fines de octubre, el dólar perdió 6% de su valor frente a las divisas de sus principales socios comerciales.

Las diversas tentativas de países del G-20 para resistir la apreciación de sus monedas llevaron entonces al ministro de Finanzas brasileño Guido Mantega a acuñar la ahora célebre expresión de "guerra de divisas" a fines de septiembre.

Japón había intervenido dos semanas antes en el mercado de cambios para enfrentar la apreciación del yen, por primera vez desde 2004.

Otros países del G-20 lo habrían hecho más discretamente, como Corea del Sur, India o Indonesia.

En la misma época, los Estados Unidos y China se enfrentaban abiertamente en un debate sobre la cotización del yuan.

Por su parte, los europeos se declaraban víctimas de la baja del dólar, afirmando que el fortalecimiento del euro frente al billete verde afectaba sus exportaciones.

En octubre, a fin de reducir la tensión, los miembros del G-20 se comprometieron a abstenerse de devaluar sus monedas para favorecer sus exportaciones.

Pero pese a que otros compromisos anteriores habían sido retomados en la declaración común de París, éste no fue reiterado. Redacción Int.

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